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La Congregación de Religiosas del Sagrado Corazón se fundó en Francia en 1.800. Su fundadora, Magdalena Sofía Barat, abrió el primer colegio en 1.801, en Amiens (Francia). A su muerte, en 1.865, existían ya 158 colegios, extendidos por los cinco continentes. El primer colegio en España se abrió en 1.846.

Este sorprendente impulso educador tiene su origen en Magdalena Sofía. Mujer de fe arraigada, de profunda interioridad y de entusiasta vocación educadora, vivió, desde su infancia, una honda experiencia del amor de Dios. Tenía además, una preparación cultural extraordinaria para las mujeres de su tiempo, aun proviniendo de un medio campesino. Poseía una gran visión de futuro y expresó su llamada a descubrir y manifestar el amor del Corazón de Jesús en la creación de instituciones educativas donde formar a niñas y jóvenes. Su sólida formación humanística le facilitó una comprensión de todos los aspectos que componen la persona humana para su desarrollo humano integral, y una comprensión de las dinámicas culturales y sociales del mundo. Todo ello hizo de esta mujer extraordinaria, la raíz y el dinamismo que explica la expansión de los colegios del Sagrado Corazón y la capacidad de adaptación que éstos han tenido a los distintos contextos históricos y geográficos, sin dejar hasta hoy de estar vinculados a las intuiciones educativas originales.

Los Colegios del Sagrado Corazón tienen, desde su origen, una identidad cristiana irrenunciable, por ello su Visión, su Misión y su Estilo se expresan:

  • Teniendo en el Evangelio de Jesús el horizonte de todas nuestras opciones educativas. Una de las opciones más queridas y cuidadas es la opción decidida por los pobres y los débiles, que determinó en España, en su momento, el acogerse a la financiación pública en todos los niveles en los que sea posible, y en estar abiertos a todas las personas. Así pues nuestros colegios son concertados e inclusivos. Esta realidad plural supone un privilegio para todos los alumnos y alumnas, que crecen en un clima de realismo, tolerancia y riqueza de experiencias humanas.
  • Ofreciendo un clima de familia: de comprensión, cariño y participación, que favorece que nuestros alumnos y alumnas puedan llegar a ser agentes de su propio crecimiento, en libertad y responsabilidad.
  • Educando para un compromiso social a favor de la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación.
  • Manteniendo una renovación pedagógica actualizada que haga a alumnas y alumnos competentes profesionalmente en el mundo en que les toque vivir.